domingo, 20 de julio de 2008

Mil Perdones

Siento no haber escrito antes, y no es porque no me acordara, todos los dias venía a mi mente una vocecilla que me decía.
- Debora no seas gandula y escribe algo
Pero no estaba en mis mejores momentos, y cuando eso ocurre es mejor alejarme de la gente y del blog, porque me salen nubarrones oscuros, así que he dejado que pasara la tormenta y hoy domingo ya brilla el sol.
El viernes fui al albergue, porque es uno de los dias que me toca y hay que ser responsable, fue un desastre, en los cuencos de comida ponía agua y en los de agua comida y por colmo un perro me gruño, es Charli, es bastante grande y todo lo que tiene de grande lo tiene de miedoso. Siempre he desconfiado de los perros con miedo, son inesperados, Pingo (mi primer perro) como os acordareis tenia miedo hasta de su sombra y ha sido el único perro que me ha pegado varios mordiscos, así que cuando veo un perro miedoso lo analizo, su lenguaje corporal, su mirada y luego actúo, en el caso de Charli no actúe, le empujé un cuenco de agua en la jaula y me fuí, creo que fue lo acertado, quiero mucho a los animales, pero cuando me muestran signos evidentes de agresividad lo mejor es alejarse y probar otra técnica
Este sábado fue el segundo que montamos el rastro, me llevé a Arny, es de tamaño pequeño y siempre me llamó la atención en el albergue, pese a todas las perrerias que le han echo, tiene un caracter confiado, afable y tranquilo, asi que me dije:
-Arny hoy te vamos a buscar un hogar, porque eres guapisimo y muy bueno
Jajaja, mas allá de la realidad.
Llegamos temprano al centro comercial de Sol y Luz, serían las 9, o no llegaría, lo até a un arbol para poder montar el puesto y ya empezó a ladrar.
- No, le dije yo, se lo repetí como veinte veces. Cada vez que veía un perro se ponía como loco, cuando lo ataba como loco, bueno estaba como loco todo el tiempo, pensé que un buen paseo le relajaría y le cansaría.
Cuando volvimos parecía mas tranquilo, pero seguía inquieto y ladraba, uffff, que agobio, un domingo a las 9 de la mañana y un perro ladrando, si yo fuera algún vecino me pondría a gritar a los dueños de ese chucho.
Cuando ya habían llegado todos los voluntarios apareció una amiga con su perrito, y Arny claro, como tenía que ser quería pegarle un mordisquito, fue el momento oportuno para emplear una técnica que vi en la tele, le cogí el perro a mi amiga, Arny a un lado y Scotty (así se llama el perro de mi amiga) al otro,y nos pusimos a andar, mi amiga que por cierto se llama Reme se puso de los nervios.
-Debora, ¿Qué haces? Lo va a morder.-Me decía Reme, entre nerviosa y alucinada
Yo seguí adelante,como si nada y empecé a darle conversación, mientras controlaba a Arny para que solo se centrara en el paseo y no en Scotty, al cabo de cinco minutos me paré y deje que se olieran y...... como amigos del alma
Reme estaba alucinada y yo muy contenta, así que Arny ya era amigo de Scotty pero no de los otros perros, seguía ladrando y queriendo morder a todos los perros de cuatro patas, me recordaba mucho a Sort en sus viejos tiempos
A eso de las doce todas las voluntarias y voluntarios ya estaban hasta las narices de Arny ( yo tambien me incluyo) así que decidí llevarlo al albergue y allí nos estaba esperando una grata sorpresa.
Una pareja estaba esperando a Arny porque querían adoptarlo, claro el perro estaba muy tranquilo, no me extraña después de la mañana que nos dió, y allí se fueron los tres felices
Estoy segura que con un poco de paciencia y mucho amor se puede encauzar a Arny por el buen camino.
Ahhh, el rastro no fue tambien como el sabado pasado, es que resulta que el viernes hubo fiesta en San Vicente y nosotras sin enterarnos, así que me imagino que los vecinos estarían durmiendo la mona o al menos intentandolo porque había un perrito en el vecindario que no paraba de ladrar jajaj.

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